La responsabilidad social
ambiental va más allá de los diferentes tratados internacionales, de la
normatividad vigente o de la rigurosidad de las autoridades ambientales.
Implica no solo el cumplimiento de la norma, sino también el esfuerzo extra,
que tiene por objeto la producción limpia, disminuir los impactos al medio
ambiente, a los ecosistemas y, por ende, a las comunidades humanas. Todas las actividades
humanas que contaminan y destruyen la vida del planeta, pueden ser cambiadas o
corregidas implementado nuevas tecnologías o simplemente con cambios de
actitud. Dentro de todos los actores responsables en la búsqueda de soluciones a
esta problemática, la universidad cumple con su desarrollo social ambiental al
permear las comunidades, las industrias y el propio estado con programas
académicos acordes con las necesidades locales o regionales de una población.
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